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lunes, 4 de enero de 2010

Hoy TODAS LAS ROSAS son NEGRAS....



domingo, 4 de octubre de 2009

El SILENCIO, jamas acallará tu voz, Negra!!

. . . . . . . . . . . . .

jueves, 1 de octubre de 2009

Hoy.... simplemente estamos!!

lunes, 1 de junio de 2009

Marina Esther Traveso

Nació en Buenos Aires el 1º de junio de 1903. Fue actriz y comediante argentina. La llamaron la Dama del Humor. Conocida con el seudónimo de Niní Marshall.

Desde pequeña hizo reír, se creaba sus propios personajes, vivía con su madre en, Rosario, una casa señorial, años después se mudan a Buenos Aires, donde comienza su carrera como publicista.
Se casó con el Ing. Felipe Edelman, apenas terminado el colegio secundario y a dos meses de dar a luz a su única hija y compañera Ángeles, fallece su madre. Por ese mismo tiempo se separa de su marido por ser un jugador empedernido y dejarlos en la ruina. "Mi catástrofe sentimental y económica" la llamó en sus memorias (de 1985). Sin embargo semejante tragedia no la inmovilizó, sino que desplegó una singular actividad.Se inició como crítica y publicista de varias revistas y publicidades de esa época como "Alfilerazos" para la revista "Sintonía", "Salvese quien pueda, para Radilandia, etc. y también escribió para la revista "La novela semanal" firmando como "Mitzi", luego siguió en la radio y en teatro donde cantaba y trabajó asiduamente, por lo que se convirtió en una estrella. En Radio Municipal, Cultura, Porteña, Splendid y El Mundo actuó haciendo sus primeros personajes, Cándida y Catita. Siguió así hasta que en 1938 es convocada por Manuel Romero para participar en "Mujeres que trabajan", donde actuó junto a Tito Lusiardo y Sabina Olmos, la película fue un éxito y quedó contratada por Lumiton. Después de sus primeros éxitos se convirtió en una figura popular.
En 1939 es contratada por EFA. En 1940 se le impidió trabajar en la radio, porque decían que "deformaba" el idioma, tiempo después debió exiliarse por haber sido acusada de alguna enemistad política. En la década del 40" y 50" participó en películas argentinas y mexicanas.
Niní Marshall fue una de las grandes actrices importantes de los 40, 50, 60, 70 y 80".
Se destacó siempre con personajes cómicos que la acompañaron durante toda su carrera. Creó personajes como Doña Pola, Mingo, Catita, Niña Jovita, Ursilina, Pedantina, Sabelotodo, Cosme, Doña Caterina, Cándida, Loli, entre otros.

Quien alguna vez, nos provoco dolor de panza de tanto reir.....

martes, 18 de noviembre de 2008

Desde la Sombra....

Gerda Taro; la compañera y «constructora» olvidada de Robert Capa




Gerda Taro nació Gerta Pohorylle en Stuttgart en el año 1910, en el seno de una familia de judíos originarios de la Galitzia oriental, territorio que hoy forma parte de Ucrania. Por cuestiones económicas pero también de seguridad, sus padres emigraron ante el violento antisemitismo de la región. Pese a su origen modestamente burgués, Gerta se vinculó a movimientos obreros y después de una detención, el antisemitismo del Partido Nacional Socialista alemán la empujó a buscarse un lugar en París, a donde llegó con 23 años.
Al poco tiempo de su llegada conoció a Endre Friedmann, un joven y talentoso fotógrafo húngaro, que a causa de su mal francés y de la competencia en su oficio, explicaba que «había llegado a pescar en el Sena para comer».
André, le enseñó fotografía, mundo al que ella llegó medio por azar, medio por necesidad. En la primavera de 1936 y siendo ya pareja sentimental, Gerta decidió que para salir adelante lo tendrían mejor si «inventaban» un fotógrafo americano para que las fotografías de su compañero se pagaran mejor.
También pulió la desaliñada imagen de André por otra más elegante, y a su vez se rebautizó como Gerda Taro, un nombre más sonoro y corto, con el que, de paso, eliminaba las reminiscencias judías de su apellido, que nunca había tenido interés alguno en reivindicar. Así fue como Gerta Pohorylle se convirtió en Gerda Taro y André Friedmann en Robert Capa.
La Guerra del 36
Juntos viajaron en agosto de 1936 a Barcelona y con fotos de aquellos días empieza la muestra dedicada a Taro. Encontraron una ciudad relajada y confiada en la victoria. Parejas de milicianos, milicianas entrenándose en el uso de las armas en la playa; estampas que reflejan un clima de alerta y también la igualdad hombre-mujer que la Segunda República había instaurado.
La tranquilidad no complacía a la pareja, que fue primero al frente de Aragón y luego a Madrid. Tampoco es que allí encontraran acción por doquier y, unos días más tarde, llegaron al frente de Córdoba.

En Cerro Muriano, la tarde del 5 de septiembre de 1936 Capa tomó la inmortal «Muerte de un miliciano».


Taro estaba cerca de él y en la exposición se exhibe una foto suya del mismo miliciano, minutos antes de que una bala acabara con su vida. Progresivamente, Taro fue haciendo su carrera y se hizo un nombre, al margen de Capa. Sus fotos de Madrid, Valencia, Almería y Segovia se publicaron en «Regards», «Vu» y en «Ce Soir», publicación del Partido Comunista francés.
En Brunete retrató la reconquista de la población por parte de las tropas republicanas. Fueron sus últimas fotos. En el fragor de una contraofensiva de los fascistas, encontró una muerte terrible y absurda, más teniendo en cuenta los peligros que hasta entonces había desafiado. Taro se había montado en el estribo de un coche, éste frenó de golpe para evitar chocar lateralmente con un tanque republicano y el cuerpo de Taro fue a parar debajo del tanque, que la destrozó de cintura para abajo.
Con la cámara por arma
Pese a que la llevaron a un hospital de Madrid, poco se pudo hacer y murió aquella misma madrugada. Era el 26 de julio de 1937 y le faltaban seis días para cumplir los 27 años. Su muerte fue muy sentida en los círculos intelectuales republicanos próximos a la Alianza de Intelectuales, donde se alojaba en Madrid y donde se le rindieron honores militares.
No en vano, la «pequeña rubia», como se la llamaba, fue una combatiente más, con la cámara por arma. Su carácter alegre y ánimo incansable caló hondo allí como lo hacía en los frentes, donde su presencia siempre era bienvenida e insuflaba ánimo a los combatientes.
A raíz de su fallecimiento, la revista «Life» del 16 de agosto de 1937 publicó dos páginas con fotografías suyas, de las que resaltó que «son de lo mejor que hemos visto en este año de guerra civil en España». A pesar de que no era cierto, la revista también decía que «estaba casada con un joven fotógrafo llamado Robert Capa».
La carrera de Gerda Taro fue demasiado corta para poder saber, como algunos plantean ahora, si realmente hubiera llegado a ser mejor que Capa. Eso forma parte del terreno de las elucubraciones. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que ha estado injustamente olvidada durante muchas décadas.
A ello han contribuido varios factores. Por una parte, el hecho de que al principio de su carrera firmara conjuntamente con Capa, lo que durante años diluyó su legado con el de él. También hay que recordar que en las primeras semanas de guerra, a menudo se intercambiaban las cámaras. Por otra, su declarado compromiso con el bando republicano y el hecho de que publicara en un medio como «Ce Soir» hizo que en el posterior contexto de la Guerra Fría su trabajo se considerara más como una expresión política que no artística.
Sólo una calle dedicada en Leipzig, donde vivió un tiempo, y algunos pocos homenajes en la antigua RDA, mantuvieron vivo su recuerdo. Sus parientes directos fueron exterminados por el nazismo y la mayoría de los que la conocieron también murieron. Solamente el «Proyecto Gerda Taro», un exhaustivo trabajo llevado a cabo durante años por la fotógrafa alemana Irma Schaber, permitió reconstruir su vida y publicar su biografía en 1994.
Recuerdo demasiado efímero
Su muerte fue un golpe terrible para Capa, y en París, el padre de Gerda, Heinrich Pohorylle, le reprochó duramente no haber estado con ella e incluso llegó a golpearle.
Fue enterrada con grandes honores en el cementerio de Père-Lachaise, donde habían recibido sepultura destacadas figuras del comunismo francés, el mismo día que hubiera cumplido 27 años.
Pese a los poemas y a algún artículo laudatorio en el primer aniversario de su muerte, el recuerdo a Gerda Taro fue demasiado efímero para sus logros en aquellos convulsos años. Por si acaso, la ocupación nazi de París eliminó con los recuerdos dejados en su tumba.
«¡Esto es la guerra! Capa en su trabajo», retrospectiva de uno de los primeros y más brillantes reporteros gráficos
Si la vida de Gerda Taro acabó de manera muy trágica, la de Robert Capa no tuvo un final mucho mejor cuando una mina lo hirió de muerte en Vietnam. Pero antes tuvo tiempo de firmar una de las trayectorias más brillantes del fotoperiodismo de todos los tiempos.

lunes, 4 de agosto de 2008

MAGIA CIBERNETICA SOBRE RUEDAS....

Como han visto, nuestra plantilla ha “mutado” varias veces….
Nosotras, que ya saben, somos MUY!! locas…. No somos tan “cibernéticas”..
Cuando se nos ocurrió hacer el primer cambio se lo comunicamos a alguien que ya había cambiado la suya y gentilmente se dedicó a buscarnos alguna que nos pudiera gustar.
Bueno….. nos gustó una…
Esta persona hace todos los cambios (que no es moco’e pavo) y nos deja todo “joya”, inclusive nos acomoda los “chirimbolos”.. jaja
Al tiempo nos pareció que era muy oscura y como las hormigas que tenemos en cu….erpo no se quedaban quietas, quisimos cambiarla nuevamente.
De nuevo ese alguien se ofreció a buscar otro plantilla…..(se va la segunda….)
Pero hete aquí que en ésta, que nos gustaba, los chirimbolitos (sí, ya sabemos, está medio carnavelezca…. Jaja) no se podían ver correctamente…. Entonces…. Sí…. Nuevamente apareció el ángel…. Que nos bancó y se ofreció a cambiarla por decimonovenquincuagésima vez…. JAJAJAJAJA


Queremos agradecerte de corazón….




Por eso te regalamos este Corazón Púrpura .
Así es el que vos nos entregas con amor y así se transforma el nuestro cuando recibimos todo lo que nos ofrecés desinteresadamente.
Gracias por tu tiempo, que no es poca cosa, sabiendo que sos Madre, Hermana, Hija y sobre todo AMA DE CASA CASI DESESPERADA….. JAJAJAJA

Nos alegra haberte “cruzado” a velocidades de bólido en tu Wheelchair por estos caminos de la cibernética.